Entrevista a una orientadora

 

ENTREVISTA_A_UN_ORIENTADOR

 

He tenido la oportunidad de hacer una serie de preguntas que me parecían relevantes a una profesional de la orientación. De sus respuestas hay cosas que me parecen interesantes y objeto de reflexión por mi parte como futura profesional o profesional en formación.

 

Lo primero es cómo subraya la importancia de ese “conocimiento personal” no sólo para nuestra profesión sino para la vida misma. Es muy importante, como he dejado varias veces plasmado ya, que nos conozcamos, que seamos conscientes de nuestras potencialidades y limitaciones. No debemos hacer hincapié en las limitaciones ni en las potencialidades sino que la unión permite el éxito.

Desde mi óptica, nos cuesta reconocer nuestras potencialidades y, al mismo tiempo, somos conscientes de nuestras limitaciones. Lo interesante es sacar el mayor partido a ambos aspectos, es decir, trabajar en aquellos aspectos que sabemos que nos cuestan, que se nos dan peor y aprovechar aquello que se nos da bien y de lo que podemos sacar partido.

 

Si en todos los ámbitos de la vida es interesante todo esto más aún cuando trabajamos con personas puesto que va a haber una serie de actitudes, competencias que nos han de caracterizar y sobre las que debemos trabajar. Como muy bien dice la expresión, no vamos a nacer profesionales, pero sí poco a poco debemos ir “haciéndonos” y para ello intentemos trabajar sobre nuestras limitaciones o aquellos aspectos que nos cuestan más, sin olvidarnos de nuestras potencialidades.

 

Por otro lado, me gustaría subrayar la importancia que le concede a que nos guste nuestra profesión. Si en todas las profesiones esto es esencial, en este ámbito aún más. Creo que se trata de una profesión que, como muy bien dice la orientadora, exige que demos lo mejor de nosotros mismos, pero al mismo tiempo que sepamos dónde podemos llegar. Es decir, debemos ser congruentes con nosotros y saber qué casos podremos llevar o cuáles no porque nos están afectando a nivel emocional. De ser así, no vamos a poder dar lo mejor de nosotros mismos y vamos a hacer un flaco favor a la persona que nos solicita.

 

Por ello, además de gustarnos, tenemos que contemplar esta variable tan importante como es el hecho de saber hasta dónde podemos llegar. Quizás la mejor ayuda, en muchos casos, sea la “no ayuda” o la simple derivación a otro profesional que pueda orientarle, ayudarle en su problema.

 

En definitiva, creo que la entrevista es muy enriquecedora e interesante pues resume muy bien los aspectos básicos y esenciales que hemos de tener en cuenta como profesionales. Pienso que sus respuestas son muy interesantes y acertadas, desde mi punto de vista.

Escucha activa: 6 ERRORES

 

 

Me parece muy claro y representativo este vídeo en el cual el psicólogo nos presenta de una forma muy visual aquellos errores que cometemos en lo que a la escucha activa se refiere. Considero que a la hora de enfrentarnos a una relación de ayuda es algo que debemos tener muy presente y que la persona que tenemos enfrente perciba que la estamos escuchando. Por ello, es importante no cometer algunos de los errores que el psicólogo presenta como los más habituales y característicos.

Muchas veces los cometemos sin percatarnos de ellos y, por ello, creo que debemos ser muy conscientes del papel tan decisivo que va a jugar nuestro “lenguaje corporal” y los demás aspectos que se señalan y que van a envolver todo lo referido a esta escucha activa.

Un paso importante para que la persona que nos pide ayuda se sienta a gusto es que perciba que estamos interesados en su “problema” y, sobre todo, que estamos escuchándola poniendo en juego todos los sentidos.

Para ver video pinche aquí

Hablemos de las emociones…

 

 

Vallés, A. (2000). Inteligencia Emocional. Aplicaciones educativas. Madrid: Editorial EOS

 

Este manual complementa muy bien el libro de Bisquerra, puesto que se abordan, describen  diferentes actividades  para desarrollar esa inteligencia emocional, desde las primeras edades.

 

Ya, desde las primeras edades, a través de cuentos, los niños pueden identificar emociones en los otros, pensar cómo se sienten, buscar alternativas por muy simples que sean. Esto hará que poco a poco se den cuenta de qué situaciones les hacen felices, cuándo están tristes, cuándo se enfadan…buscando siempre el por qué y pensando en qué pueden hacer en situaciones similares…

 

Para edades superiores se señalan actividades muy interesantes en las que se invita a los niños a identificar situaciones que provocan emociones positivas y negativas; a buscar alternativas para contener la ira en situaciones de provocación; a controlar los pensamientos; a realizar autoverbalizaciones para dirigir el comportamiento (¿Qué podría decirme a mí mismo para afrontar estas situaciones?)…

 

Comprende actividades eminentemente prácticas que van a permitir abordar todos estos aspectos en el aula, en gran grupo, de forma que desde las primeras edades se trabajen todos estos aspectos relacionados con la regulación de las emociones.

 

Se trata, como subrayaba Bisquerra, de desarrollar esa habilidad para generar emociones positivas, previniendo los efectos nocivos de las emociones negativas. De esta manera, el niño o la persona podrán adoptar una actitud más positiva hacia la vida y desarrollar una mayor motivación, creatividad para enfrentarse a las diferentes situaciones y dificultades del día a día.

 

Es evidente que será mucho  más fácil enfrentarse a tales adversidades si estamos experimentando una emoción positiva, pero en caso de no ser así es importante aprender a afrontar esas situaciones mostrando una actitud positiva, buscando alternativas diferentes.

De la misma manera, es importante trabajar todo lo relacionado con la regulación emocional pues será lo que les permita interactuar de forma óptima con los demás. Con esto, podrán identificar sus emociones y las que la otra persona está experimentando para adecuar su comportamiento.

 

Por todo esto, es importante esa formación inicial del profesorado en educación emocional pues será imprescindible abordar todo  lo relacionado con las emociones desde las primeras edades.

Psicopedagogía de las EMOCIONES

 

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Editorial Síntesis

 

Este libro está dirigido principalmente a profesionales de la Educación, Psicología, Psicopedagogía, Pedagogía…, aunque resulta interesante para cualquier persona interesada en el tema de las emociones.

 

Desde mi óptica, es de gran interés y constituye la fundamentación teórica de la educación emocional. Bisquerra subraya la necesidad de enfocar la educación “desde dentro” poniendo énfasis en la emoción subyacente en los procesos educativos.

 

De ahí que sean muy relevantes todos los objetivos que señala el autor como propios de esta educación emocional.  Son objetivos que podemos considerar muy básicos y que, sin embargo, si no se alcanzan, puede verse afectada cualquier ámbito de nuestra vida.

 

En el caso, por ejemplo, del ámbito escolar es obvio que la emoción que esté experimentando el niño puede favorecer o dificultar todo el proceso de enseñanza aprendizaje. Será el docente, con nuestra ayuda si la precisa, el que pueda abordar todo estos objetivos con el fin de optimizar dicho proceso.  El docente tendrá que identificar, en su aula por ejemplo, prestar atención a necesidades emocionales que puedan ser atendidas a través de un programa de educación emocional.

 

De ahí que una materia de educación emocional sería imprescindible para el profesorado para tener una formación inicial en este aspecto. Así, podrá abordar estrategias, actividades en el aula para trabajar las emociones y poder enfocar su práctica educativa partiendo de algo tan importante como son las emociones y que, como sabemos, tienen  relevancia en al educación y en la vida diaria.

 

¿Cómo somos de estratégicos?

 

 

Pérez, M. L. (2000). La formación del profesorado para enseñar estrategias de aprendizaje. En Monereo, C. (coord.) Estrategias de aprendizaje. Madrid: Visor

 

El título del libro resume muy bien el objetivo del presente capítulo. Me parece interesante dejarlo plasmado en el blog pues en nuestro trabajo podemos encontraros con profesores que soliciten nuestra ayuda a la hora de presentar las estrategias de aprendizaje a sus alumnos para que desarrollen un aprendizaje significativo y puedan enfrentarse y realizar un tránsfer a otros contenidos diferentes.

 

Ojalá esto fuese lo más común. Sin embargo, los profesores raramente van a pedirnos ayuda salvo cuando se trate ya de una orientación más remedial, no preventiva.

 

De ahí, que sea tan importante concienciar a los profesores de la importancia de enseñar estrategias a sus alumnos para enfrentarse a unos contenidos determinados. Es una realidad que cada día existe mayor fracaso escolar y nos debemos plantear si los niños conocen, emplean estrategias que les faciliten el acercamiento a determinados contenidos, permitiendo un aprendizaje más significativo y efectivo.

 

Como muy bien subraya Maria Lluïsa Pérez en este capítulo, debemos partir del profesor como aprendiz estratégico. Es decir, que el profesor sea consciente de cómo él aprende unos determinados contenidos, con qué estrategias se enfrenta a ellos,…para a partir de ahí poder enseñar a sus alumnos las mejores estrategias.

Además, se deberá plantear qué contenidos o cuestiones pueden presentar mayor dificultad, qué procedimientos específicos deben conocer para comprender aquellos contenidos o qué procedimientos de aprendizaje puede enseñar para facilitar el tratamiento de tal información.

 

No se trata de que el profesor vaya especificando en cada caso las estrategias que debe utilizar el alumno, pero sí un abanico de posibilidades para que el alumno elija aquellas con las que se siente más cómodo y poder transferirlas a situaciones similares.

 

En definitiva, se trata de formar al profesor primeramente como aprendiz estratégico para que posteriormente pueda trabajar como enseñante estratégico. Por ello, como orientadores podemos plantear y llevar a cabo seminarios y cursos para sensibilizar a los docentes con las estrategias de aprendizaje.

 

Si conseguimos que desde pequeños los niños comiencen a trabajar estas estrategias les permitiremos que se enfrenten a los contenidos de aprendizaje de una forma más significativa favoreciendo su incorporación y asimilación.

 

Debemos reflexionar sobre si gran parte del fracaso escolar que tenemos tiene algo o mucho que ver con las dificultades que presentan los alumnos a la hora de enfrentarse a determinados contenidos y cómo podemos favorecer, permitir que esa aproximación sea significativa y efectiva.

¿Permitimos la EDUCACIÓN EMOCIONAL?

 

 

14  y 21 de marzo de 2012

 

Muy de acuerdo con Bisquerra, en su libro Psicopedagogía de las emociones, es imprescindible desarrollar competencias emocionales entre el profesorado para que las pueda ejercer en su práctica profesional y extenderlas al alumnado, favoreciendo el desarrollo de las mismas en éstos.

 

En este sentido,  se debe formar al profesorado para que  actúen como agentes de cambio implantando programas de innovación educativa.

Para mí son importantes algunos de los objetivos de educación emocional que señala Bisquerra y que podemos extrapolar fácilmente al ámbito de la orientación. Entre ellos: prevenir los efectos nocivos de las emociones negativas, desarrollar la habilidad para generar emociones positivas, desarrollar la habilidad de automotivarse,  adoptar una actitud positiva ante la vida

 

Todos estos objetivos me parecen imprescindibles para poder afrontar cualquier dificultad, problema. De ahí que serán estos nuestros primeros objetivos para abordar inicialmente cualquier relación de ayuda.

Somos conscientes de que si una persona está experimentando una emoción negativa va a repercutir en todo lo demás y que nosotros vamos a poder enseñar, ayudar a esa persona a sustituir los pensamientos negativos que se encuentran detrás de esa emoción por unos pensamientos alternativos. Si el sujeto aprende este ejercicio, a no ver el lado negativo de las cosas, a buscar nuevas y diferentes alternativas,…va a ser un paso importante para enfrentarse a cualquier situación en la que se encuentre. La emoción que experimente o la actitud que desarrolle la persona pueden favorecer o dificultar cualquier situación a la que se pretenda encontrar situación.

 

Es decir, de acuerdo con Bisquerra, alcanzar esa actitud positiva hacia la vida que permitirá poder solventar, enfocar los problemas de una forma sencilla sin tener que añadir la dificultad de no saber, de no poder identificar esas emociones que me están impidiendo, por ejemplo, buscar alternativas a la situación en la que me encuentro o simplemente enfrentarme a ella.

 

Es obvio, que esta educación emocional debe trabajarse desde los primeros años, de la misma manera que lo es la repercusión que éstas tienen en todos los ámbitos de nuestra vida. En el escolar están continuamente repercutiendo en el día a día de los niños y muchas veces es ese estado afectivo-emocional la fuente de explicación de muchos problemas con los que nos vamos a encontrar en las aulas y que nos competen.

 

De esta manera, no sólo es importante que los niños identifiquen esas emociones y aprendan a regularlas sino también que nosotros, como maestros, psicopedagogos…seamos conscientes de cómo se encuentra, qué piensa, cómo se siente,…la persona/as que tenemos frente a nosotros y que requieren de nuestra ayuda. Serán, en muchas ocasiones, éstas las que marquen nuestra dirección primera de actuación.

 

¿Dónde ponemos el foco de atención?¿Podemos estar pendientes de todo?

12 de marzo de 2012

El atender a todas y cada una de las variables con las que nos encontramos en una relación de ayuda es lo difícil y, al mismo tiempo, lo esencial y buscado. No estamos acostumbrados a tomar conciencia de todas  y cada una de estas variables y, sin embargo, en ellas recae el peso y la importancia de todo lo que nos transmite la persona que tenemos en frente.

Parece fácil decir que nos gusta observar e incluso que somos observadores. Pero, ¿nos quedamos con lo que vemos o hay un trasfondo? Incluso, de lo que vemos, ¿qué observamos y procesamos?

Parece que con los verbos observar y mirar sucede algo similar a lo que ocurre con escuchar y oír. Podemos creer que miramos a la persona que tenemos delante, a la realidad que nos rodea, pero sin poner las “gafas” de observar los detalles, lo minucioso, lo que no “habla” por si mismo: los gestos, las emociones, las miradas, pensamientos, creencias,…

He ahí lo difícil de la tarea a la que nos enfrentamos y, sin embargo, la base de cualquier relación de ayuda. Es obvio entender que toda la información que nos dé (oral, corporal, emocionalmente…) la persona que tenemos delante va a ser necesaria e imprescindible, sobre todo, para no quedarnos con un único aspecto pues puede ser contradictorio a lo que sucede. Pueden existir diferencias entre lo que nos dice la persona y lo que nos expresa por otros medios. De ahí, que no se pueda subestimar ninguno de ellos.

Y si esto es importante, no es menos lo que la otra persona pueda observar en nosotros.  Creo que aquí es necesaria una reflexión profesional en la que se  analice la práctica diaria, se observe la repercusión en la otra persona y se evalúen los resultados de tal actuación.

Se me ocurre un ejemplo muy ilustrativo como puede ser el análisis de las estrategias  actitudinales que emplea un docente en el aula y que tienen una implicación corporal. En este sentido, se podrían analizar: cómo son los movimientos (serenos,..), si realiza movimientos en el aula, si eleva o no la voz, si mira fijamente o emplea ráfagas, si hace grandes movimientos con los segmentos corporales… Obviamente, todo esto va a tener una repercusión en su práctica y podrá, por lo tanto, realizar una evaluación de la misma.

De la misma manera, nos sucede, aún más si cabe, cuando nos enfrentamos a una relación de ayuda. Debemos ser conscientes de todos estos detalles y tenerlos en cuenta. No se trata de una actuación, si no que con la práctica debemos ir abarcando todas las variables para que ésta sea lo más efectiva posible.

Considero que si somos conscientes de que todo esto puede influir en la persona que tenemos delante de nosotros, no podemos restarle importancia ni dejarlo de lado. De la misma manera, creo que la evaluación no es menos importante. Es decir, podemos evaluar las repercusiones que estamos observando en la otra persona: si le estamos trasmitiendo seguridad, un clima que favorezca su expresión, si estamos permitiendo que exprese sus emociones, que se sienta comprendida, valorada…

En todo ello, va a jugar un papel muy importante todo lo que digamos, pero también lo que hagamos (corporalmente) y ahí debemos focalizar nuestra atención.  Focalizar nuestra atención en favorecer que la persona que tenemos delante se exprese, se valore, se acepte, se sienta comprendida…puesto que eso ha de ser  la base para afrontar cualquier problema.

Si la persona nota que no le estamos escuchando activamente, por ejemplo, no favorecerá todo ese entramado. Y como esto, cualquier otra cosa que con nuestros movimientos o gestos le transmitamos y no sea positivo, óptimo para alcanzar la situación ideal que favorezca esta situación de ayuda.

21 de Marzo DÍA MUNDIAL DEL SÍNDROME DE DOWN

 

Hoy se celebra el Día Mundial de las personas que padecen este síndrome. El síndrome de Down o Trisomía 21 es una anomalía congénita, debida a la aparición de un cromosoma de más en el par 21 de cada célula, dando lugar a 47 cromosomas en total.

 

Como orientadores, es muy importante que conozcamos esta página de la Fundación Síndrome Down Madrid (FSDM) pues muchos padres pueden solicitar nuestra ayuda en aquella situación en la que reciben la noticia de que su hijo o hija padece esta trisomía 21.

En este sentido, además de recibir nuestra ayuda y asesoramiento, podemos dirigirlos a esta página donde pueden conocer esta fundación y donde se les proporciona gran parte de la información que necesitan. En este sentido, pueden acceder a numerosos servicios: acogida y atención socio-familiar, “Programa Padre a Padre”, Escuela de Familias, Atención Temprana,…

De esta forma, las familias podrán aprovechar todos estos servicios en beneficio suyo y de su hijo/a. Es cierto, que en el momento de recibir la noticia experimentarán sentimientos, pensamientos, temores y preocupaciones que tendrán que afrontar, y quizá la mejor manera de empezar a hacerlo sea escuchando las palabras de otros padres de niños con esta trisomía, lo que ellos han sentido y como se han enfrentado a esta nueva e inesperada situación.

¡¡¡¡FELICIDADES A TODOS!!! ¡¡ADELANTE!!!

Si quieres conocer está página, pincha aquí 

¿Cuándo orientamos?

 

7 de marzo de 2011

 

Quizás si respondiésemos a esta pregunta, rápidamente diríamos que cuando surge un problema. Sin embargo, si nos paramos a pensar, lo adecuado sería pensar en la anticipación a los problemas.

 

Pienso que debemos apostar, como profesionales de la orientación, por ese paso de lo “remedial” a lo preventivo. No quiere decir esto que tengamos que abarcar todas las variables y que a partir de ese momento no surjan los problemas. No es así, pero sí que podemos identificar factores de riesgo que con el tiempo puedan traer una serie de consecuencias, tal vez más graves.

 

Desde cualquier ámbito que nos situemos podríamos hablar de prevención, desde ese carácter proactivo. Como profesionales, allá donde trabajemos, debemos pensar siempre en la prevención y en orientar nuestra intervención en esa dirección.

 

Pongamos como ejemplo el ámbito de la educación.  Precisamente este ámbito, es objeto de cualquier tipo de prevención que podamos hacer pues estamos trabajando con una población que, dadas sus características, es susceptible para abordar muchos temas dirigidos a la prevención.

Considero que todo lo que “empape”a nuestros niños y jóvenes va a ser un avance en el futuro. Esto engloba desde cualquier dificultad de aprendizaje o temas más arduos como todos los que tienen que ver con el consumo de sustancias, cualquier tipo de violencia,…

 

Es cierto, que cada vez más escuchamos programas dirigidos a jóvenes en ese sentido y que, desde mi óptica, pueden ser de gran ayuda, entendida esta como una forma de prevenir a los jóvenes y que sean conscientes, por ejemplo, de los problemas futuros que pueden acarrear muchas prácticas.

 

Por todo ello, apuesto por ese enfoque preventivo, sin perder de vista que esto no va a impedir la aparición de problemas, pero considero que será en una menor medida.

Competencia: Trabajo en Equipo

5 de marzo de 2011

 

Si bien todas las competencias  que han de caracterizar a un orientador son indudables e incuestionables, me gustaría dejar plasmada una reflexión profesional sobre esta competencia: el trabajo en equipo.

 

Desde mi óptica, en cualquier profesión este trabajo en equipo es una forma de crecimiento personal que no se puede poner en duda y que, sin embargo, no siempre tiene los frutos que nos gustaría. En algo estamos fallando.

 

Considero que es otro aspecto más a trabajar y que hay que hacerlo desde edades tempranas para que, cuanto antes, la persona aprenda y desarrolle aspectos básicos que se engloban dentro de esta competencia y que son elementales, pero imprescindibles: implicación, compromiso, responsabilidad, respeto, diálogo,…

Esto visto desde el punto de vista del niño pequeño que vamos a poder ayudar para desarrollar esta habilidad o competencia. Creo que como orientadores tenemos mucho que hacer al respeto, ya sea de forma indirecta (a través del docente, por ejemplo) o directamente con los niños, a través del desarrollo de programas. Obviamente, no vamos a desarrollar un programa para trabajar esta competencia, pero ha de estar presente en cualquier otro y en el día a día.

 

Centrándome más en nuestra labor como orientadores, este trabajo en equipo cobra más importancia si cabe.  Va a ser una competencia fundamental ya que vamos a estar continuamente en contacto y trabajando “mano a mano” con otros profesionales.  Creo que como profesionales no debemos prescindir nunca de ningún otro profesional ya que no todo está a nuestro alcance y continuamente deberíamos estar pidiendo ayuda cuando nos enfrentemos a situaciones que consideramos no vamos a poder dar la respuesta que se merece la persona o que simplemente no estamos preparados para hacerlo.

 

Personalmente, pienso que lo que nos asusta en nuestra sociedad es el hecho de “pedir ayuda”, de, como he dicho en alguna otra ocasión, reconocer nuestros límites. Pretendemos abordarlo todo y, en este caso, trabajando con personas debemos abordar sólo lo que esté  “abordable” para nosotros. De no ser así, estaríamos haciendo un flaco favor a la persona y a nosotros mismos.

Nuestro objetivo o nuestra meta debería estar en desarrollar nuestra profesión buscando siempre la calidad y, para ello, debemos saber en qué casos lo que podamos ofrecer a la persona/as es lo mejor o, si por el contrario, habría alguien que pudiese hacerlo con una mayor eficacia.

 

No se trata, cuando me refiero al trabajo en equipo, de derivar continuamente mis solicitudes de ayuda a otro profesional sino que también, en otros muchos casos, vamos a tener que trabajar juntamente con otros profesionales.

Si ese trabajo se consigue que sea óptimo va a ser una fuente de riqueza personal y profesional, siempre vamos a aprender de los demás, en todos los ámbitos de la vida. En este caso, si nos referimos a la profesión que nos compete, siempre podremos conocer qué se está haciendo en otros sitios, aprender nuevas técnicas y formas de hacer… Esto es algo que no vamos a poder hacer solos sino que lo vamos a conseguir enriqueciéndonos de los demás y éstos también de nosotros. Se trata de un aprendizaje permanente.

 

En definitiva, el objetivo es despertar esa motivación por el trabajo en equipo para poder beneficiarse de todo lo que éste nos aporta.