El juez de menores- Emilio Calatayud

 

 

Para ver el video pincha aquí

Desde mi óptica, me parece realmente interesante que todos tengamos la posibilidad de visionar este vídeo y, por ello, lo comparto por aquí.

Creo que todos, en mayor o menor medida, vamos a participar activamente en la educación de nuestros niños, ya sea desde el papel de maestros o educadores, padres, tíos, primos, hermanos… Todos, a lo largo de nuestra vida, vamos a tener la oportunidad de desarrollar este rol y, por otro lado, son muchas las personas que van a participar, en un mismo momento, en esta tarea de educar y entre las que ha de existir una gran red de comunicación para que exista coherencia en esta práctica.

Por todo ello, son realmente interesantes y objeto de reflexión muchos de los planteamientos e ideas que el juez expone en el vídeo.

En primer lugar, es muy interesante analizar el estilo/s de educación familiar que más predominan en nuestra sociedad. Considero que nos encontramos entre el hiperprotector y el democrático-permisivo frente al autoritario que ha estado más presente en épocas o momentos anteriores.

Hemos pasado de un estilo autoritario-represivo de educación familiar en el que los hijos están expuestos a un gran control y rigidez por parte de los padres y donde el diálogo y la reciprocidad no tienen cabida. De ahí nos hemos movido al polo opuesto, es decir, a un modelo donde no existen jerarquías y las decisiones se toman por consenso, todos tienen iguales derechos,…

Nos hemos situado en los grandes extremos y como tales, éstos nunca son buenos. Es decir, tenemos que ser conscientes de que de ambos modelos se pueden extraer muchas consecuencias y la explicación de muchos de los comportamientos que observamos en el día a día de los niños.

Obviamente no podemos defender ni justificar un autoritarismo extremo, pero sí podemos tomar algunos aspectos del modelo. No se trata de imponer o controlar por la fuerza los movimientos de nuestros niños, pero sí es muy importante que exista tal figura de autoridad a la cual se ha de respetar y que ha de ser un modelo a seguir, un ejemplo para nuestros niños.

Y por ello, es importante que el niño sea consciente de que tiene unos derechos dentro de su contexto familiar, de su sociedad; pero también que existen unos deberes que ha de cumplir. Estamos continuamente reforzando a los niños con sus derechos y se nos olvida informarles de sus deberes o simplemente deciden quedarse con aquello de lo que pueden sacar partido. Me parece muy triste que hayamos llegado al extremo de que un padre no puede pegar una colleja a su hijo adolescente por miedo a que este tome represalias contra él.

Es decir, hemos pasado del autoritario que he expuesto antes a un modelo de educación familiar donde “todo vale” y todos somos iguales, no existen jerarquías. Los padres se encuentran a la misma “altura” que sus hijos e incluso, en ocasiones deciden vestir, peinarse como ellos pues creen que de este modo serán sus amigos. Yo me pregunto: ¿dónde está la figura de referencia de nuestros niños/adolescentes? ¿Qué consecuencias extraerá un adolescente de un comportamiento de continua rendición por parte de los padres?

Me parece realmente interesante la frase que emplea el juez en el vídeo: “los padres que sean padres”. Creo que es muy acertado puesto que nos encontramos en un momento donde los padres deambulan de un rol a otro y no son capaces de situarse en uno concreto. Quieren ser amigos de sus hijos y, al mismo tiempo, quieren ser respetados por estos. Pienso que desde la postura de amigo no van a alcanzar o desempeñar la figura de autoridad que le corresponde frente a sus hijos. Además de corresponder, es esencial pues un niño, un adolescente ha de tener esa figura que le sirva de modelo, de ejemplo a seguir y que le vaya indicando en la vida un camino de referencia para seguir. Los primeros trances de este modelo surgirán cuando el adolescente se encuentre con las primeras dificultades o problemas de su vida personal y no encuentra en sus padres aquel sostén estable y tranquilizador que se necesita.

De este modo, es incuestionable que ambos extremos no son buenos. Debemos lograr o buscar en la educación de nuestros niños y adolescentes el punto medio donde todos nos movamos de una forma cómoda. Creo que un punto interesante de partida es concienciar a la sociedad pues creo que somos muy poco flexibles y no vemos más allá. Estamos en un momento donde “ponemos el grito en el cielo” cada vez que escuchamos la palabra “autoridad” y esto se está transmitiendo y llevando a todos los contextos de la vida diaria hasta el punto de poner en tela de juicio el hecho de que un padre sea la figura de autoridad de sus hijos. Lo mismo ocurre en las aulas, el profesor ha perdido, desde el punto de vista de la sociedad, tal autoridad y esto hace que cada vez sea menos respetado por los alumnos, puesto que los propios padres tampoco quieren que así sean.

Estamos ante una paradoja pues, por un lado, dejan en mano de éstos toda la educación de sus hijos y, al mismo tiempo, no defienden su figura frente a sus hijos. Desde mi punto de vista, uno de los motivos por los que los niños cada vez ven menos en los profesores una figura de autoridad es el hecho de que los mismos padres se han encargado que así sea. Estamos en un momento crítico, donde los padres no permiten cualquier movimiento en los profesores, no consienten que haya una voz más alta que otra ni un“cachete” en el culo de sus hijos y, además, están permitiendo que sean sus hijos los que los amenacen constantemente ante sus actuaciones.

Desde mi punto de vista, hemos permitido a nuestros niños, desde muy pequeños, que tomen y participen en decisiones demasiado grandes para ellos. Se nos olvida que los niños son niños y que, como tales, han de situarse en esa esfera y que los padres y maestros están en una “esfera superior”. Esto es una obviedad. No podemos pasar por alto tales figuras de autoridad, entre otras, y saber que deben de existir para que el niño tenga ese referente o modelo en el que apoyarse.

En definitiva, se trata de adoptar un rol adecuado y no situarnos en los extremos conociendo las ventajas y posibles consecuencias de tal decisión. Y, sobre todo,  para mí lo más importante, que los padres desempeñen ese rol: el de padres. Igualmente importante es que cuenten con el apoyo de la sociedad y que no se encuentren con trabas a la hora de educar a sus hijos ya que nos estamos empeñando continuamente en enfatizar los derechos de nuestros niños y estos se están aprovechando de tal situación.

En resumen, para que la tarea de EDUCAR se desarrolle de forma óptima, ha de existir una gran coordinación de todas las personas encargadas de ello y, sobre todo, apoyo y respeto entre ellos para que el niño o adolescente lo perciba.

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