El modelo de consulta en la Escuela Rural

 

Para leer el artículo pinchar en el link : COLEGIOS RURALES

“Colegios rurales: otra forma de educar” (R. F. en PERIÓDICO PADRES. ABRIL 2012)

 

Mientras leía el tema correspondiente al modelo de consulta, recordé un artículo que leí el pasado mes de abril en el periódico “Padres”.

El artículo se titulaba “Colegios rurales: otra forma de educar”. Yo tuve la suerte, así lo considero, de poder acudir a uno de estos centros y estoy totalmente de acuerdo con todas las consideraciones que en el artículo se exponen.

Desde mi óptica, la principal ventaja es la que se expone en primer lugar y es cierto que, dada la ratio de alumnos, existe un conocimiento a fondo de cada alumno y sus circunstancias, una auténtica enseñanza individual y personalizada.

Pero no es esto ni tampoco las demás ventajas e inconvenientes el motivo por lo que elegí este artículo para compartirlo en mi blog.

Me vino a mi cabeza este artículo porque, mientras leía el modelo de consulta, todas las funciones que ahí se explicitaban las veía reflejadas en mi maestra. Es decir, en el fondo, la educadora que está al cargo de estos centros, además de maestra va a ser  y es asesora, orientadora, consultora e incluso va a realizar tareas de dirección.

En principio, estos centros agrupados (C.R.A.) cuentan con un director para todos ellos y desconozco si existe la figura del orientador, pero de ser así, sería a nivel de C.R.A.

En este sentido, el maestro/a que se encuentra solo en su centro atiende a todos y cada uno de los padres cuando solicitan su ayuda o le consultan cualquier tema referido a sus alumnos.

Desde mi óptica, es la persona más adecuada para prestar esta ayuda pues es la que realmente conoce la situación de todos y cada uno de los alumnos y, muchas veces, si reside en la misma localidad posee mucha más información acerca de cada uno de sus alumnos.

De la misma manera, tiene sentido que los padres vean en el maestro la figura del consultor pues es la persona con la que día a día tienen trato y la que está con sus hijos. No sería igual de eficaz si se tratase de una persona externa al centro o que compartiesen varios centros, pues en primer lugar no podría atender a todos y los horarios no serían tan flexibles.

Yo recuerdo que mi maestra, podía pasar una hora de la hora establecida de salida y ella continuaba atendiendo a los padres que se aglutinaban para consultarle temas muy variopintos, desde temas académicos o de rendimiento de sus hijos hasta problemas familiares que podrían estar afectando a los alumnos.

En definitiva, me parecía interesante compartir esta opinión, pues considero que se trata de docentes que tienen mucho mérito y que se comprometen al máximo con su labor, siendo esta realmente complicada, dada la multitud de roles que desempeñan.

 

“La letra con la tableta entra”

 

“La letra con la tableta entra” (E. C.  en PERIÓDICO PADRES. ABRIL 2012)

 

Si deseas leer el artículo pincha en el link:La letra con la tableta entra

 

Personalmente no me había parado a pensar en las posibilidades que nos ofrece esta herramienta tecnológica a la hora de abordar tales trastornos de aprendizaje. Son incuestionables todas las ventajas que se plantean en el artículo y que objetivamente ofrecen estas herramientas.

Creo que hemos de partir para tal intervención, por motivar al alumno y con esto está asegurada. Además, la atención individualizada a cada alumno está servida pues permite que cada uno trabaje en sus dificultades y se aproveche de sus potencialidades.

Mi duda se plantea con el siguiente interrogante, ¿es materialmente posible que existan en los centros estas herramientas dado su coste económico? Obviamente es imposible, que con la situación en la que nos encontramos, los centros dispongan de estas herramientas para todos sus alumnos. Si sólo existen unas pocas o una por aula, el conflicto está servido pues es difícil permitir a unos alumnos, en un momento determinado, emplear las mismas y a otros “retenerlos” en sus asientos con lápiz y papel.

Creo que la iniciativa es muy buena, pero los inconvenientes están ahí y es muy importante que el docente pueda abordar esa situación de tal forma que todos los alumnos puedan disfrutar de ella y no existan los típicos conflictos a la hora de la utilización de la misma.

Otra posibilidad, sería también que los padres pudieran ayudar a sus hijos a abordar muchos de estos problemas con la ayuda de las TIC. Pero, de nuevo, no todos los padres van a disponer de una solvencia económica que les permita contar con esta herramienta y de nuevo, surgirán desigualdades.

En definitiva, es muy importante poder aprovechar todos los recursos que tenemos a nuestro alcance y que pueden ser de gran utilidad a la hora de abordar muchas de las dificultades de aprendizaje con las que nos podemos encontrar, pero siendo siempre reflexivos y tomando conciencia no sólo de las ventajas sino también de posibles inconvenientes que pueden surgir en el camino.

 

Aulas de Enlace

Aulas de enlace. Un puente hacia la integración. (Teresa Alonso. PERIÓDICO PADRES. ABRIL 2012)

 

Me ha parecido realmente interesante este artículo que he recogido del periódico PADRES del pasado mes de Abril. Me da mucha pena que estas aulas de enlace hayan sido “víctimas de la crisis” y que se hayan tenido que cerrar muchas de ellas cuando los resultados, como se subraya en el artículo, estaban siendo realmente satisfactorios desde el curso 2002/2003 cuando comenzaron a funcionar.

Por otro lado, lo he querido exponer aquí pues el profesorado de estas aulas está adscrito al Departamento de Orientación y que como tal nos compete. Creo que, desde aquí, con mucho entusiasmo y trabajo en equipo se podrían estar llevando a cabo programas realmente satisfactorios.

No sólo contamos con unos niños que llegan a un país donde desconocen la lengua sino que se trata, en muchos casos, de una cultura totalmente diferente y van a tener que compartir su día a día  con niños y niñas de muy diversas culturas.

Desde mi óptica, estas aulas son una fuente muy rica para abordar programas que permitan no sólo hacer hincapié en esas competencias lingüísticas que vayan a facilitarles su proceso de aprendizaje sino también, programas para su integración social.

En este sentido, creo que desde el centro se ha de potenciar todo este trabajo en equipo que no será posible si no existe un compromiso por parte del orientador, profesores y dirección de los centros. Ese compromiso ha de encerrar la voluntad para invertir tiempo y esfuerzos y, sobre todo, la motivación, reflexión y toma conciencia por parte de todos.

Se trata también, de que los profesores sepan que cuentan con la ayuda, en cada momento, de la figura del orientador pues, en muchas ocasiones, los miedos a no saber cómo hacerlo o pensar que no se está haciendo bien es lo que les echa para atrás a la hora de innovar.

Una vez más, va a ser el verdadero trabajo coordinado y en equipo el que determinará el éxito en la práctica.

 

Si quieres leer el artículo pincha en el siguiente link: Aulas de Enlace

“Constructores de personas”

 

“Constructores de personas” (Eugenia Jiménez Gallego- Psicóloga y orientadora de secundaria)

 

Hace unos días he recibido en mi correo electrónico el artículo de opinión que adjunto y que está en la línea de todo lo que he escrito hasta el momento sobre los estilos de educación que los padres tienen con sus hijos.

Como muy bien subraya la orientadora, cuando hay una cita con los padres, es muy fácil percatarse en una entrevista con éstos dónde está el origen de muchas de las situaciones que plantean.

Desde mi punto de vista, como he dejado plasmado en el blog una y otra vez, ha sido ese exceso de sobreprotección, que también se recoge en el artículo, o hiperprotección el causante de que nos encontremos con niños e incluso adultos incapaces de tomar una decisión por sí solos, de enfrentarse a una situación, de responder a determinadas responsabilidades…

Esto es así porque simplemente NUNCA lo han hecho. Se les han dado todo lo que han necesitado en cada momento sin que a ellos les haya costado ningún esfuerzo, se les ha premiado por cada “paso” sin pensar que se trata de sus responsabilidades,…

No quiero generalizar ni juzgar a nadie puesto que los padres hacen lo que creen que es mejor para sus hijos y, por ello, no es fácil hacerles ver que esta o aquella situación hay que abordarla desde ellos mismos, desde la actitud que adoptan en relación con sus hijos.

Tampoco me quiero extender mucho más pues en varios ocasiones he escrito sobre el tema, pero sí me gustaría colgar el artículo de opinión para quien este interesado en leer o reflexionar sobre más opiniones sobre este tema que cada vez está más en boga.

 

Si quieres ver leer  artículo de opinión pincha en el enlace: articulo

 

“Escuela de padres: ¿Una necesidad?”

Escuela de padres: ¿Una necesidad?

FSIE-Federación de Sindicatos Independientes de Enseñanza de Madrid AÑO XII Nº67 MARZO 2012 -> Opinión- Saturnino Nistal Cembranos

Para ver el artículo pincha en el siguientes enlaces:

Escuela Padres1

Escuela Padres3

Escuela Padres2

 

Este artículo de opinión me ha parecido relevante, como orientadora, por dos motivos. El primero de ellos es porque muchos padres pueden solicitar nuestra ayuda en temas relacionados con la educación de sus hijos y podemos derivarlos a estas Escuelas de Padres. Por otro lado, podemos trabajar en ellas.

Estoy totalmente de acuerdo con Nistal Cembranos en que la tarea de educar no es fácil y que, como padres, pueden surgirles múltiples dificultades en toda esta andadura.

El hecho de que existan estas Escuelas de Padres es de gran enriquecimiento para los padres pues permite que todos puedan exponer sus situaciones, dudas, dilemas y que puedan ayudarse unos a otros con sus experiencias. Obviamente, el experto expone finalmente posibles soluciones.

Creo que es más creíble y servible, como padres, escuchar las estrategias, formas de hacer de otros padres que les han servido en situaciones similares que la “receta” que le podamos dar nosotros de antemano como orientadores.

Se trata de un aprendizaje continuado pues no lo sabemos todo y por ello, siempre vamos a estar aprendiendo algo siempre.

En resumen, es incuestionable la relevancia de estos servicios para ayudar a los padres en la tarea tan difícil que supone la educación de sus hijos. En toda la andadura le surgirán múltiples interrogantes para los que no existirá, en la mayoría de los casos, una solución única ni una “buena” o perfecta.

En suma, se trata de que los padres no se sientan solos en esta tarea y puedan enriquecerse de las prácticas de otros padres y ellos mismos aportar sus formas de hacer, sus aciertos y errores, sus interrogantes…a los demás.

De ahí que mi respuesta al interrogante que se plantea en el título del artículo sea un SI.

¿Qué está pasando con la EDUCACIÓN de nuestros niños y niñas?

 

 

El pasado viernes 16 de Marzo de 2012, con motivo de la cercanía del día de San José, el periódico ABC recogía dos artículos de gran interés y que pueden ser objeto de nuestra reflexión.

 

Hijos autoritarios, padres chantajeados (CARLOTA FOMINAYA)

Me parece realmente interesante este artículo en el que se destaca el aumento de casos de niños y adolescentes que se vuelven contra sus progenitores y llegan incluso a denunciarles.

Todo esto ha hecho que los padres con frecuencia tengan miedo a fijar límites para imponer o sancionar a sus hijos pues desconocen dónde está la línea roja que si la sobrepasan pueden recibir una denuncia por parte de sus hijos.

Estoy totalmente de acuerdo con el artículo cuando se subraya que “la sanción es parte de la educación”. Es cierto que esta ha de ser proporcional y no convertirse el “cachete” en la única forma de comunicación entre padres e hijos.

Pero  me parece muy triste que nos encontremos en tal situación hoy en día; en un momento donde los padres no saben cómo educar a sus hijos, carecen de recursos y además, desconocen las consecuencias que puede tener sancionar a su hijo.

Creo que esto ha hecho que nos encontremos en la vertiente contraria, en el permisivismo total donde los hijos hacen “lo que quieren” y ven en sus padres otro amigo más, no la figura de autoridad que así debiera ser. Por otro lado, los padres que no quieren situarse en ese permisivismo total con sus hijos, tampoco saben como hacerlo y, en muchas ocasiones, se sienten culpables porque no dejar salir a sus hijos hasta la misma hora que sus amigos, por no comprarles todo lo que quieren, por fijar unas normas en la casa…

Desde mi óptica, es muy clara la frase de Pedreira que se recoge en el artículo y que define correctamente el trabajo de educar: “el trabajo de educar a un niño, precisa de autoridad, sin autoritarismo; de firmeza, sin rigidez; y de normas, sin leyes.

De acuerdo con él, ahí radicaría el estilo educativo óptimo, correcto que no obligue a situarse en ninguno de los extremos.

“Más cariñosos y menos severos” (M. J. PÉREZ-BARCO)

En el artículo, se subraya la idea de que los padres han ganado hoy en cercanía y protección y han perdido a la hora de poner normas. Han perdido un terreno en un campo que hasta ahora estaba reservado para ellos: la autoridad.

En el artículo se esbozan varias causas de esa pérdida de autoridad entre las que se destacan: la comodidad, la evitación de conflictos con los hijos y la consecución de la paz familiar, la búsqueda de ser amigos de sus hijos…

Desde mi óptica y de acuerdo con la psicóloga Menéndez Benavente, que aparece en el artículo, hay que diferenciar entre el padre autoritario y el que hace respetar su autoridad. Considero que aquel padre que hace respetar su autoridad es el que va a saber enseñar a sus hijos dónde están los límites, a asumir responsabilidades, a enfrentarse a frustraciones y dificultades…

El problema recae en que se asocia al padre que se hace respetar el papel de autoritario extremo que coarta a sus hijos en todas sus decisiones, iniciativas,…

Pienso que el ideal está como siempre en el medio de estas posturas. No se trata de ejercer la autoridad extrema y tampoco una permisividad excesiva donde los niños “hagan lo que quieran” y sus padres sean unos amigos más.

El padre ha de ejercer el papel de padre y se puede conjugar perfectamente un “hacerse respetar” con muestras de afecto, de cariño, de ternura, de cercanía…

¿Hiperactivo o el más pequeño de la clase?

 

NOTICIA¿Hiperactivo o el más pequeño de la clase?

El pasado lunes 5 de marzo pude leer en el periódico esta noticia que más tarde busqué en ELMUNDO.es con el objetivo de que fuese objeto de una reflexión por  mí parte.

Personalmente me ha alegrado leer de la doctora Anna Sans que en España no existe un sobrediagnóstico puesto que no era lo que yo creía hasta este momento o sobre lo que se nos estaba alertando continuamente. Obviamente no es profesional etiquetar a un niño si no existe detrás un buen diagnóstico y más serio aún cuando hablamos de proporcionar una medicación al sujeto.

De la misma manera, me ha alarmado el hecho de que señale que “siguen siendo más los casos que no se detectan”. Desde mi óptica, creo que el papel del profesor es imprescindible pues va a poder alertar al profesional que competa de conductas o situaciones que pueda observar en el aula en las que considere que algo no marcha bien. Solicitando ayuda a otro profesional no está perjudicando al niño sino que, al contrario, está poniendo en manos de un profesional más especializado una situación que, por sus características, no está en sus manos.

Desde mi punto de vista, ahora como futura orientadora, creo que cada vez que nos llegue alguna situación similar debemos realizar un buen y profundo diagnóstico para “no pecar” etiquetando a un niño. No quiere decir que, aunque no se trate por ejemplo de un niño con este trastorno, no podamos hacer nada para favorecer su situación e impedir que se encuentre con mayores dificultades.

Considero que la mínima dificultad de aprendizaje con la que se encuentre un niño debe ser abordada por el profesor (con nuestra ayuda si la requiriese) para evitar males futuros, pues en muchos casos esa mínima dificultad puede ser atajada a tiempo y no tener mayor repercusión. Si dejamos que esa dificultad se acreciente, puede provocar males mayores y que, en muchos casos, sean más difíciles de solventar.

Por último, hay un aspecto del artículo que también me ha llamada la atención y ha sido la propuesta de Mojarro de separar a los niños en los primeros cursos; “por un lado los nacidos de enero a junio y, por otro, los de julio a diciembre”.

Desde mi óptica, la diferencia de madurez es evidente en ambos grupos, pero no soy partidaria de tal división. Es cierto que, como ahora señalaré, todo tendrá sus pros y sus contras.

Para mí el profesor, y en eso consiste lo bonito de su profesión, debería atender a cada uno de sus alumnos de acuerdo con sus necesidades. Obviamente puede ser más fácil hacer esa separación para poder atender a éstas, pero se pierde la mayor riqueza que es la que se pueden ofrecer entre los propios niños. Creo que todos los niños se enriquecen de todos y que es de una enorme riqueza todo aquello que un niño puede aportar, ofrecer a su compañero.

El hecho de tal separación puede facilitar atender a todos los niños de acuerdo con su madurez, en este caso, pero al mismo tiempo se está impidiendo, en muchos casos, que algunos puedan avanzar más deprisa, pues de antemano ya se han puesto una etiqueta para realizar dicha división.

Con todo ello, soy de la opinión de que no debe existir esa división y que ha de ser el profesor y los demás profesionales los que han de compensar y ayudar al niño que, por causas de fecha de nacimiento, va a ser más inmaduro que los demás compañeros.

Sobre todo, no confundir inmadurez con hiperactividad, tal como nos alerta el artículo.