COACHING

 

“Quien no tiene metas, no encontrará caminos” (Anónimo)

 

Hace un tiempo me encontré en una red social con esta foto que recoge una cita muy ilustrativa y que, a raíz del  modelo de orientación Coaching, me ha parecido relevante y objeto de reflexión.

Si partimos de que la felicidad es la realización de una meta valiosa para nosotros, es muy importante que hagamos aquello que nos conduzca hacia lo que queremos y que encontremos diferentes caminos en esa dirección.

Obviamente no vamos a encontrar caminos (como muy bien recoge la cita) si no sabemos hacia donde nos dirigimos, cuál ese estado deseado para nosotros. Otras veces, nos vamos a encontrar con metas, expectativas… que no son realistas por lo que puede desembocar en frustración al no conseguir lo que nos planteamos e incluso pueda verse afectada nuestra autoestima.

En ese sentido, el Coaching va a ser una disciplina óptima que le permita a la persona, a través de preguntas, percatarse de sus potencialidades y debilidades (interno) a la hora de alcanzar un objetivo y, al mismo tiempo, darse cuenta de aquellas amenazas u oportunidades que le pueden venir de fuera, del exterior.

Puede suceder que la persona se sitúe en su zona de confort y no salga de ahí, por lo que no busca metas, objetivos fuera. Desde aquí, es muy importante ayudar a esa persona a que se conciencie y se percate de que en ella están los recursos y la responsabilidad para responder a las distintas situaciones y que de ella va a depender el éxito en su vida.

El Coaching, desde mi punto de vista, abarca todas estas consideraciones y permite a la persona concienciarse de dónde está y hacia dónde quiere ir, pero sobre todo ayuda a ésta a contemplar todo lo que rodea a sus objetivos y metas (alcanzables, impedimentos o limitaciones, recursos para lograrlos, tiempo, necesidades…) y a descubrir aquellas acciones (multitud de opciones)  y obstáculos que le van a llevar a alcanzar las mismas.

Volviendo a la cita inicial, el quid está en ayudar a las personas a encontrar ese estado deseado y buscar diferentes caminos que le permitan alcanzarlo, conduciéndose, de este modo, a la felicidad. Esta disciplina, a través de las preguntas con las que orientamos a la persona, permite hacerlo.

Será ese estado de felicidad el sustento que va a incidir y a repercutir directamente en las demás áreas de nuestra vida y que, por ello, debemos alcanzar. En resumen, todo esto será posible si nos planteamos metas realistas y tomamos conciencia de dónde estamos, hacia dónde deseamos dirigirnos y de los recursos con los que contamos para el éxito.

Muy ilustrativa…

 

 

“Quien quiere llegar, busca caminos; quien no quiere llegar busca excusas” (Vicente Cassanya)

 

A lo largo de nuestra vida, todos nos hemos encontrado con alguna situación ante la que no hemos sido capaces de tomar decisiones por nosotros mismos y, por ello, hemos solicitado ayuda de un profesional.

En este sentido, ya como profesionales, hemos de ayudar a esa persona a encontrar caminos, sendas que le permitan afrontan satisfactoriamente la situación que le ha llevado a solicitar nuestra ayuda.

Con esto, quiero decir que hemos de hacer ver a la persona que si “quiere”, ella misma  y con nuestra ayuda, puede encontrar el camino, la senda que mejor le permita solventar sus problemas existenciales.

No se trata de que, como orientadores, le presentemos la receta mágica ni el camino apropiado sino que ella misma ha de descubrir cuáles son los recursos con los que cuenta así como sus potencialidades. Por ello, hemos de partir en la entrevista de promover el autoconocimiento a través de experiencias cognitivas y emocionales.

Para todo ello, es muy importante que el orientador o entrevistador descubra cuál es el modelo representacional de la realidad que posee el entrevistado de forma que permita una reestructuración de posibles pensamientos negativos que van a influir en las emociones y sentimientos.

Se trata de que todos ellos sean adecuados a la realidad, pues será éste el primer paso para  que la persona  pueda buscar y esté en condiciones de encontrar ese camino, ese sendero que le permitirá enfrentarse a la situación en la que se encuentra y salir airosa de la misma.

“Educamos más por lo que somos que por lo que sabemos o decimos”

 

“Educamos más por lo que somos que por lo que sabemos o decimos” (Saturnino Nistal Cembranos)

 

He tomado esta cita de Saturnino de su artículo “Escuela de padres: ¿una necesidad?” porque me ha parecido muy esclarecedora y acertada  y me permite hacer una reflexión al hilo de la misma.

 

Como educadora, considero que hemos de tener muy presente esta cita puesto que vamos a ser un referente para nuestros niños, de ahí que no debemos ser incongruentes en nuestra práctica. Es decir, no debemos mostrar una forma de ser y después pretender transmitir con palabras otra totalmente opuesta e incongruente.

Somos un modelo más para nuestros niños, de ahí que tengamos que prestar atención a cómo nos mostramos ante ellos; cómo nos comportamos; qué le transmitimos con nuestros gestos, formas de ser,… pues, muy de acuerdo con Nistal Cembranos, va a tener un gran peso en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Es mucho más interesante ser para ellos un “modelo de ser” adecuado de forma que sean respetuosos con las personas que les rodean, que aprendan formas de  dirigirse a los demás, sepan respetar sus turnos,… Es decir, transmitir una serie de actitudes que sólo lo vamos a conseguir si las ven reflejadas en nosotros, no van a llegarles si lo hacemos o decimos de palabra.

Con todo esto quiero decir, que no nos va a servir de nada “saber mucho” o “decir mucho” si después nuestra forma de ser, de presentarnos a nuestros alumnos, que va a ser lo que de verdad pese en todo el proceso, no se apoya en lo dicho o le estamos transmitiendo unas actitudes que les van a dificultar sus relaciones con los demás…. Creo que todo esto tiene una importancia incuestionable en detrimento de unos contenidos o unos conceptos que no servirían para nada si no partimos de una forma de ser, de lo que somos  y de cómo nos comportamos.

En definitiva, es más importante “formar personas” que llenar la cabeza del alumno con unos contenidos y olvidarnos de que SER PERSONAS ha de prevalecer sobre todo lo demás.

 

Si extrapolamos estas ideas al ámbito de la orientación, podemos reflexionar con la cita en otras direcciones que también me parecen relevantes.

Me voy a salir un poco de la idea que transmite la cita propiamente dicha, pero me va a servir para subrayar toda la importancia de la comunicación no verbal y que en el ámbito de la orientación tiene una importancia decisiva. Es decir, vamos a transmitir tanto por lo que decimos “de palabra” (comunicación verbal) como por lo que comunicamos de forma no verbal.

Es de importancia decisiva, tener en cuenta todo lo relacionado con esta comunicación y todo lo que engloba ya que no debemos reducirla a la postura que mostramos sino que va a incluir todos nuestros gestos, expresiones faciales,…

En esa relación de ayuda esto va a cobrar más importancia si cabe, pues va a ser decisiva para que la persona que tenemos delante se pueda sentir escuchada, cómoda,.. De ahí que como educadores y orientadores debamos cuidar todo lo relacionado con esta comunicación y sepamos que la relevancia de ésta es equiparable al otro tipo de comunicación verbal.

 

Encendamos esa lámpara…

 

“El alumno no es una botella que llenar, sino una lámpara que encender” (Savater)

 

Esta frase, refleja para mí lo que va a ser nuestro trabajo, pudiendo sustituir el sustantivo “alumno” y referirnos a cualquier persona que podamos tener delante en nuestro ejercicio profesional.

 

Es decir, no vamos a tener que “llenar” la cabeza de esa persona con nuestras ideas, creencias, expectativas sino que lo ideal será conseguir, inducir a la persona a plantearse expectativas de éxito que serán las que le van a permitir vencer resistencias e ir superándolas en esa dirección.

 

Se trata, por lo tanto, de “encender esa lámpara” que haga a la persona consciente de que “querer es poder”  y que eso va a suponer  un esfuerzo por su parte que se verá recompensado. Será éste el pilar sobre el que se asienten los primeros pasos dirigidos al desarrollo integral de la persona puesto que será su disposición, motivación los que nos van a permitir avanzar en esa relación de ayuda, respetando los tiempos que cada persona requiera.

 

 

El camino de la superación…

“Procura conseguir todos los días algún triunfo sobre ti mismo y ten por bien empleado el día en que hayas dado un paso más en el camino de tu superación” (Pedro Poveda)

 

Considero que esta cita ilustra muy bien nuestro objetivo, que nuestro trabajo vaya paso a paso y que la persona que queremos ayudar pueda ir avanzando en el camino de su superación, respetando siempre los tiempos de cada uno.

De la misma manera, la persona debe ser consciente de esos avances puesto que siempre buscamos resultados que nos motiven a continuar con nuestro objetivo, a alcanzar nuestras expectativas. En este caso, el resultado no es algo cuantitativo, ni mucho menos, sino visto desde la óptica de una manifestación que nos haga conscientes de que nuestro esfuerzo está teniendo su recompensa y que lo hemos alcanzado gracias a ese mismo esfuerzo, implicación o disposición.

 

¿Somos conscientes?

“Para enseñar no basta con saber la asignatura” (Hernández y Sancho, 1989)

 

Esta afirmación que corresponde con el título de un libro, me sugiere una reflexión. Obviamente, no es suficiente con tener todos los conocimientos posibles acerca de una asignatura para lograr que los alumnos aprendan tales contenidos. Quizás esté aquí uno de los problemas con los que nos encontramos muy a menudo en las aulas. Tanto los docentes como los alumnos carecen de estrategias; los primeros para transmitir esos contenidos y los segundos para incorporarlos (estrategias de aprendizaje).

 

En este sentido, tenemos mucho que hacer en todo lo referido a la formación del profesorado en estrategias. Es muy importante que los profesores sean conscientes de los procesos que tienen lugar cuando el sujeto aprende para que, a partir de ahí, se puedan plantear qué contenidos o cuestiones pueden presentar más dificultad, qué procedimientos específicos deben conocer para comprender aquel contenido en cuestión o qué procedimientos pueden enseñar para facilitar el tratamiento de un información específica.

 

Poco a poco, serán los propios alumnos los que, de una forma autónoma, emplearán las estrategias pertinentes en cada caso. Ese será el objetivo, que al final sean ellos capaces de acercarse a los contenidos empleando las estrategias y técnicas más adecuadas sin que nadie les guíe.

 

Como orientadores, podremos formar al docente en estos aspectos para que ellos puedan transmitirlo a sus alumnos, partiendo siempre de la reflexión del propio proceso de aprendizaje.

Cita

“No podremos porque no quieren.Hagamos que quieran y podremos” (Santos Guerra, 2011)

 

Me ha gustado mucho esta frase que he leido en “Cómo dar clase a los que no quieren” . Su autor, Joan Vaello, la toma de Santos Guerra.

Considero que recoge muy bien el secreto de enseñar, es decir, no sólo transmitir unos conocimientos sino también contagiar ganas, especialmente a quellos niños que no las tienen.

Si la extrapolamos a nuestro ámbito, ya sea como maestros o psicopedagogos, podemos decir mucho sobre ella. Creo que en ello radica nuestra tarea como orientadores, en ayudar a esos niños (en este caso referido al ámbito educactivo) a que quieran,  para traducir ese querer en poder. Muchas veces los profesores o padres se pueden encontrar perdidos en muchas situaciones y nos pedirán ayuda. Será ahí cuando tengamos que convertir las motivaciones de esos niños en posibilidades de aprendizaje. Lo bonito está en encontrar la estrategia mágica para cada caso.

Para pensar “un poquito”…